Resistencia Lafquenche: Eusebio.

Don Eusebio es un hombre a toda prueba. Un hombre sencillo, simple y profundo. Sin embargo, entre muchas de sus cualidades destaca una que, en nuestros días, escasea y no se toma tan en serio: la resistencia. Eusebio es un resistente. La reivindicación mapuche y la lucha por no perder, porque no sea robada- sería más justo decir, su identidad, tradición y cultura; se juega en diversos planos y a distintos niveles. No todo es forestal y no todo es recuperación. También hay una porción no menor de mapuche que se enfrentan al monstruo neoliberal en la vida de todos los días.
El peñi Eusebio vive a orillas del Ranco –el lago de aguas peligrosas, como reza su nombre. En el kilómetro 10 y algo desde el pueblo Ranco camino a Riñinahue. En un sector muy exclusivo –como casi la totalidad de la orilla del lago, que se llama Ilihue. En el silencio de Ilihue y en medio de wingkas y foráneos vive Eusebio junto a su señora. Su vecino, un francés que viene una vez al año a disfrutar de su chalet –como se les dice coloquialmente a las casitas, se apropió del camino de acceso; dejándole obviamente el paso a don Eusebio y su familia. Es impactante ver cómo se van construyendo enormes chalets y se va modificando el entorno –muchas veces sin ninguna conciencia medioambiental, mientras Eusebio sigue en su lof sencillo; hombre de campo, hombre de lago, hombre lafquenche.
Hay muchas maneras de resistir. Hay varias batallas que dar. Una de ellas, desconocida y sin pancartas, banderas o medios de comunicación, es la silenciosa y cotidiana batalla contra el dinero. Millones y millones –¡quieren millones! gritaría Camila Moreno- le ofrecen a don Eusebio para que venda y se vaya lejos, para que pierda una tierra que no le pertenece, pues es patrimonio de una cultura, de una familia, de una tradición, de una forma-de-estar-en-el-mundo. Millones para que se dedique a otra cosa, millones para que se olvide de su par de bueyes, de su playita, de su caballo, de su ranchito. Millones para que se compre un auto, ropa de marca y una casa solida con termopaneles.
Eusebio viaja dos veces a la semana –por más de una hora- a La Unión para realizarse su diálisis. Con esos millones podría, talvez, solucionar alguno de sus problemas cotidianos. Pero no. Lo que pasa es que aquí hay un valor que el neoliberalismo no entiende, hay una opción que no se compra ni se vende, hay una felicidad cuyo rostro es la resistencia silenciosa de todo un pueblo. En Eusebio están todos los mapuche resilientes y resistentes; y todos los vecinos y vecinas de opciones y valores claros frente al mercado omniabarcante que nos rodea e invade. La resistencia de Eusebio anima la nuestra.

COMUNICADO PÚBLICO SOBRE VIOLENCIA POLICIAL A LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA MAPUCHE

resistencia mapucheHacemos un urgente llamado de alerta a las distintas organizaciones e instituciones que trabajan con niñez, a las comunidades y a la sociedad en general, frente a los distintos hechos de violencia policial que durante el año 2016, han ocurrido en territorio lleulleuche, lavkenche, de las comunas de Tirúa y Cañete. Dicho territorio se ha visto altamente afectado por distintos casos de vulneración de derechos hacia la niñez y adolescencia mapuche, a través de hechos de violencia policial, los que han generado graves situaciones de vulneración en el ámbito de la discriminación, el maltrato físico y psicológico, contraviniendo el deber y obligación del Estado como principal garante de los Derechos Humanos de todas las Niñas, Niños y Adolescentes.
Actualmente la violencia policial, se encuentra en estado de impunidad, ya que la policía opera y ejerce su poder represivo de forma clasista y racista, no considera los tratados internacionales, no respeta la Convención de los Derechos del Niño, y no aplica el protocolo de Estambul en sus procedimientos. Consideramos que no hay ningún tipo de violencia contra la niñez que encuentre un pensamiento que la justifique. Tal es el grave caso que ocurre con el joven mapuche I.D.C.M. de 15 años, quien este martes 04 de octubre 2016, tendrá un juicio sobre las falsas acusaciones que se le imputan, que se pasan a denunciar.
La cronología de hechos es la siguiente:
 Con fecha 13 de enero 2016 se toma detenido al joven Mapuche I.D.C.M de 15 años, inculpándolo en la quema de un predio aledaño al Lago Lleu Lleu. El procedimiento realizado por las fuerzas especiales de carabineros, lo mantuvo detenido durante 15 horas, en la comisaria de Cañete. Dicho procedimiento fue realizado de forma irregular, ya que vulnera sus derechos.
 Los acontecimientos de vulneración son los siguientes:
No existía orden de detención dictada por el tribunal correspondiente, siendo considerada una detención en delito flagrante, cuando fue detenido, en circunstancias que el joven iba caminando con destino a actividades de recreación en el lago Lleu Lleu. No se Informó a la familia, a su padre y madre las razones de la detención. Existieron tratos indignos y agresiones racistas por parte de carabineros. Maltrato físico, donde le arrojan objetos en el rostro del adolescente, causando lesiones.
 El día 14 de enero 2016 se llevó a cabo la audiencia de control de detención. En dicha audiencia fue formalizado por incendio, decretándose medidas cautelares y estableciéndose un periodo de investigación, luego de lo cual se procedió a la acusación por parte del fiscal.
 El día miércoles 07 de septiembre 2016, cuando I.D.M.C se dirigía al Liceo C-90 Trapaqueante comuna de Tirúa, donde cursa su enseñanza media y mientras esperaba locomoción en el paradero a unos 10 metros de su hogar, una tanqueta de fuerzas especiales de carabineros que se encontraba circulando por el sector, se detuvo de forma brusca y uno de los funcionarios se bajó de la tanqueta, apuntándolo con armamento de guerra e insultándolo. Es importante mencionar que el adolescente reconoce en este hecho a uno de los policías que también efectúa la detención del 13 de enero. Ante lo ocurrido el joven I.D.M.C huye
del lugar y se refugia en su hogar donde se encontraba su madre, quien fue testigo de la situación al igual que las y los vecinas y vecinos del sector, quienes también se preocuparon por el violento hecho que observaron en contra del adolescente. Es importante mencionar que los hechos descritos fueron denunciados ante fiscalía. Como contexto relevante, mencionamos los siguientes hechos de hostigamientos y violencia policial que ha sufrido la familia del joven, afectándolo permanentemente durante el periodo de investigación del caso.
 El día 10 de mayo de 2016 carabineros irrumpe en el sitio de la familia del adolescente, transitando vehículos de guerra y funcionarios de carabineros armados por el lugar. Resultado de esto su tía materna, fue agredida por fuerza policial con cuatro perdigones, que la hirieron en su pierna izquierda y abdomen en presencia de sus hijos y sobrino, perdigones que hasta la fecha están alojados en su pierna.
 El día 09 de junio de 2016, un familiar sanguíneo directo de I.D.C.M, fue detenido por funcionarios policiales, siendo liberado al pagar una multa el día 11 de junio en la ciudad de Concepción.
 El día 12 de agosto de 2016 toman detenido a otro familiar sanguíneo directo del adolescente acusándolo de diversos delitos, como porte ilegal de armas, lo cual ha afectado directamente al grupo familiar y principalmente al joven.
Los hechos descritos hablan por sí solos, observamos prácticas de amedrentamiento, hostigamiento, procedimientos racistas y conductas de maltrato físico y psicológico, hacia I.D.C.M. y su familia. Lo que provoca en el sistema familiar, desconfianza, inestabilidad y sentimientos de miedo recurrentes
hacia las instituciones policiales, para afrontar esta difícil experiencia de represión política y étnica, la Familia ha contado con su Kimun Mapuche, la solidaridad de las Comunidades Mapuche y de instituciones y Ongs comprometidas con los Derechos Humanos, y además de los afectos de cercanos que han estado presentes durante este tiempo.
Es por esto que interpelamos a la conciencia de la sociedad en su conjunto, ya que estas prácticas de violencia policial por parte del Estado no pueden y no deben suceder nunca más.
Es por aquello que reiteramos nuestro llamado de alerta para el martes 04 de octubre cuando se lleve a cabo la audiencia de juicio, donde se dictará la sentencia definitiva, lo cual generará un importante precedente hacia la niñez y adolescencia mapuche en relación al atropello y vulneración de los derechos. I.D.C.M. ha sido inculpado falsamente, es inocente y debe haber justicia.
También extendemos nuestra solidaridad con las Familias de los 18 Presos Políticos Mapuche, pertenecientes al territorio Lleulleuche Lavkenche de las comunas de Tirúa y Cañete.
“NO MAS VIOLENCIA POLICIAL HACIA LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA MAPUCHE”
“TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS Y TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS”
“FUERA LAS FORESTALES DEL WALLMAPU”
Familia Meñaco, Comunidad Caupolicán, Red Local de Infancia Tirúa (Oficina de Infancia, OPD, PIDEE, Hogar de Cristo)

We XipAntu

wetripantu-960x623De lejos oía los gritos y celebraciones; de lejos sentía los instrumentos sonar. La noche era fría y hermosa, limpia y llena de estrellas. Bien abrigado me acerqué a los ranchos, varios; más de 15 comunidades reunidas para el Sol que se acercaba. Los fuegos calentaban alrededor del Rehue. La gente compartía, conversaba y recibía a los que llegábamos. La joven Machi concentrada frente al Rehue, céntrico con su tótem de madera imponente. Arriba, bien arriba flameaba la bandera kalfü. Arriba, más arriba, las estrellas y esa neblina típica que se avecinaba. La bendición de los alimentos fue solo el anticipo de lo que venía. Las Camascas traían sus alimentos y todos compartíamos Muday y harina tostada, mientras la rogativa se desarrollaba. Los que ayudaban a la Machi y la protegían corrían alrededor del Rehue y nos daban instrucciones. El silencio crecía lentamente. Mates, carne, sopa, papas, sopaipillas; pasaban por nuestras manos. Risas, conversación, nütram, sueños. Todo bajo un manto solemne y ceremonial. Sonó la trutruca y los cuernos para avisar que la ceremonia central comenzaría. Había que aportar con todo el Newen para la Machi que recibiría los ngen de los ancestros. Ellos nos hablarían del futuro, del ahora, del tiempo de la Mapu. Comenzó un purrun interminable, horas danzando al ritmo del Kultrun, mientras la Machi en trance cantaba y decía lo que de los ngen recibía. Un joven Mapuche interpretaba en Wingkadungun y la apoyaba con las oraciones en Mapudungun. El éxtasis –de la Machi y de la comunidad- no cesaba y el corazón sentía ese otro sentido, eso otro que venía de dentro (y de fuera). Las matracas sonaban y sonaban, gritos, palos, disparos al cielo para espantar cualquier mal espíritu. La Machi cantaba y cantaba, el purrun seguía y seguía; matracas, purrun, canto, gritos, noche y la neblina que lo cerraba todo. De pronto la Machi subió al Rehue para recibir la medicina; un remedio que todos tomaríamos para sanar nuestras enfermedades. Un corderito gritaba de vez en vez por ahí dentro del lugar ceremonial. El silencio había llegado. Había que apoyar a la Machi. Más canto, más danza, más purrun; que nadie se detenga. Horas y horas… ninguna luz salvo las pequeñas hogueras de alrededor que algo calentaban una ceremonia llena de calor, de fuerza, de tensión. Purrun Purrun y la noche que avanzaba rápidamente. Danza y danza, trutrucas, cuernos, püfillkas, kull-kull. La Machi saltaba sobre el totem, entre el canelo como dentro de la divinidad que ella recibía. Todos esperábamos el remedio que los pu longko preparaban; recibiendo la sabiduría de la Machi. Todos tomamos; todos recibimos al Antu Nuevo que nos vino a visitar. Todos agradecimos. Todos recomenzamos.

Wingka cura Pedro Pablo.

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Declaración de religiosos y sacerdotes que trabajan en Territorio Mapuche

resistencia mapucheUrgen caminos de paz como fruto de la justicia

Como hombres y mujeres de Iglesia que colaboramos en territorio mapuche deseamos expresar nuestro sentir ante una nueva escalada de violencia en el territorio. Nuestra fe en Jesús liberador y en el Reino de justicia y de paz nos mueve a decir nuestra palabra:

1. Nos sentimos profundamente afectados frente a lo que denominamos una presión creciente sobre el territorio mapuche que está produciendo violencia, falta de comunicación, desconfianza y polarización.
En muchos territorios donde prestamos nuestro servicio, vemos que esta presión proviene de un modo de vida basado en el consumo que tiene como paradigma acaparamiento de tierras y el extractivismo.
Lo vemos en los actuales conflictos territoriales por el agua (centrales hidroeléctricas), por la tierra (forestales), por el mar (pesca industrial) y gravemente por los basurales y tendidos eléctricos. Los actuales escenarios de conflictos están todos relacionados con estas actividades industriales que responden a ese modelo de intervención que amenaza la vida de las comunidades mapuche.

2. Nos duelen y rechazamos los hechos de violencia que esta presión sobre el territorio ancestral mapuche está produciendo: militarización del territorio, persecución política judicial a muchos hombres y mujeres de comunidades, incendios a viviendas, personas heridas por “enfrentamientos”, niños y niñas afectados por este clima de conflicto, amedrentamientos y amenazas, así como lo que hemos visto últimamente la quema de templos cristianos, que lo único que hace es polarizar más a la sociedad local y tensar más las relaciones. Este tipo de hechos lo único que hace es producir más desconfianza en la convivencia local y regional, lo cual no beneficia a nadie.

3. Nos duele este quiebre profundo que en la convivencia. La sociedad nacional y local está cada vez más polarizada. Las miradas entre gobierno y comunidades está siendo cada vez más antagónicas. Las vías de comunicación son demasiado débiles, están agotadas o incluso cortadas. Esta desconfianza se ha instalado también entre personas, grupos y en muchos casos entre comunidades. Pareciera que para muchos la solución pasa por hacer imponer a cualquier costo los propios intereses, excluyendo al otro diferente, descartando la construcción de sociedad plural en la que vivimos.

4. Esta mirada antagónica, en una lógica de enemigos, no construirá la paz, ni menos el derecho. No es una lógica cristiana ni tampoco democrática. Desde una mirada verdaderamente cristiana necesitamos rescatar la confianza y la apertura al otro. Necesitamos buscar sinceramente la gracia de la reconciliación y el reconocimiento por sobre una mirada de la venganza y de exclusión.

5. Reconocemos la violencia de los innumerables atropellos a la nación mapuche. Pero estamos claros que la respuesta y la solución no es con más violencia, más incendios, más agresiones policiales. Ello solo atrae más represión y víctimas, donde todos pierden. Nos preocupa que el conflicto se continúe polarizando hacia extremos cada vez más violentos mediante incendios intencionales, disparos de armas de fuego, represión policial a comunidades, detenciones arbitrarias, daños físicos a comuneros y efectivos de carabineros, vulneración de derechos de los niños y una larga lista de eventos que destruyen la convivencia. El camino de la judicialización del conflicto por las reivindicaciones de las comunidades mapuche ha sido claramente descalificado como vía de solución, por los mismos jueces y especialistas en el tema. Criminalizar las demandas de un pueblo que busca recuperar sus derechos reconocidos por tratados internacionales no lleva a ninguna solución real. El país debe asumir el carácter político de las reivindicaciones del pueblo nación mapuche, reconociéndolo constitucionalmente y generando espacios reales que garanticen su participación en la toma de decisiones en los asuntos que le afectan y competen.

6. Lamentamos que como Iglesia Católica, tantos años comprometida con la causa de los derechos del pueblo mapuche, hoy estemos cada vez más callados y distantes, incapaces de mediar o interpelar en busca del diálogo para la construcción de la justicia que trae la verdadera paz. Parece que hemos perdido la fuerza profética del Evangelio frente a los desafíos de una sociedad plural e intercultural en la que los pueblos indígenas reclaman su lugar. Es claro que los actores de la violencia en la Araucanía son diversos, pero las responsabilidades y las consecuencias las cargamos todos y cada uno según su lugar en la sociedad. La Iglesia, por vocación propia y por su responsabilidad histórica con el pueblo mapuche, no puede omitirse del papel que le corresponde en esta tarea de contribuir al entendimiento y la búsqueda del bien común en el territorio mapuche. Basta recoger las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia para reconocer la violencia permanente sobre las comunidades mapuche en la Araucanía. Desde el despojo de sus tierras y de su autonomía política, la pobreza y la segregación social han herido gravemente a la nación mapuche. En las últimas décadas el daño creciente a la naturaleza y sus criaturas en el territorio ancestral, promovida por una elite empresarial que no se detiene en su afán de lucro, se han convertido en el campo de batalla contra un modelo económico que busca conquistar y colonizar los últimos espacios ancestrales del pueblo mapuche. El Papa francisco nos lo ha dejado claro en su Encíclica Laudato Si’.

7. Sabemos que la inmensa mayoría de la nación mapuche, cada vez más consciente de sus derechos, no está por una solución violenta, pero tampoco acepta la dilación por décadas de sus derechos a la tierra, cultura y autodeterminación. ¿Cómo abordarlo? Los gobiernos han venido fallando sucesivamente. El documento “nuevo Trato” y sus propuestas quedaron en nada. Una vergüenza considerando que era un documento del gobierno chileno y tenía propuestas concretas. Ni hablar de las sucesivas “mesas de diálogo” que los gobiernos de turno han instalado fallidamente.

8. El camino no es fácil, pero debemos intentar reconstruir las confianzas. Es cierto que cuando uno ha sido herido se hace más difícil hablar de cercanía, confianza, reconciliación, paz. Sí, es muy difícil, pero ciertamente si caminamos desde los pasos de la reparación justa podremos hacerlo. Esto es difícil, pero no imposible. Lento, pero no imposible.

9. Creemos que debe haber gestos fundamentales para cimentar esta confianza. Dos gestos fundamentales que desde el Estado pueden allanar los caminos para que “la palabra” venza a la violencia y sea camino de paz:

a) Restitución: Urge concentrar el esfuerzo político del Estado en la restitución de las tierras despojadas y en devolverles su productividad sustentable para las comunidades que desde siempre han vivido de ellas y en ellas reivindican su identidad. Se gasta tanta energía y recursos en buscar culpables de acciones violentas, en vez de invertirlas en una vía factible y dialogada de restitución.

Habrá que presionar políticamente a las empresas a “entregar” o vender esas tierras. Esto implica mucha audacia, pues estas empresas tienen mucho poder, no solo económico, sino también político, pero no parecen ver el efecto de su codicia. Quizás volver a pensar en la expropiación, como último recurso, como se propone en “lnforme de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas”(pag-577) encomendado por el presidente Lagos (2003). Esto serían pasos reales para un nuevo trato. Esta restitución debe ser expresión del perdón que pedimos a los pueblos indígenas y a todos los que han sufrido las consecuencias de la ocupación del territorio mapuche. Necesitamos entender y decirnos a nosotros mismo que nos hemos equivocado; todos, Estado, empresas, sociedad civil, iglesias. Necesitamos pedir perdón por lo mal que lo hemos hecho al construir una sociedad que atropelló y continúa atropellando los derechos de los pueblos

b) Reparación: Esto significa redefinir las políticas de fomento productivo en vista a un territorio con otro paradigma, diferente al meramente económico extractivista. Necesitamos recuperar una mirada sobre “nuestra casa Común” como nos invita el Papa Francisco en su enciclica Laudato Si’, y que los pueblos originarios han estado luchando tanto tiempo por sostener. No basta con tener tierras si las condiciones de desigualdad se mantienen y hacen imposible vivir de la tierra. Para que las familias y comunidades puedan elegir verdaderamente qué tipo de economía quieren tener es necesario hacer un esfuerzo de envergadura para ofrecer alternativas productivas sustentables. La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a producir sus alimentos culturalmente adecuados de forma sostenible, es decir, su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto consiste por lo menos en destinar los mismos recursos que se han entregado al modelo forestal en un modelo agrícola sustentable. Reparar el daño en lo que sea posible genera nuevas posibilidades de convivencia, es un acto de justicia que trae la paz.

10. Estos pasos gigantes pueden hacer que podamos acercarnos y mirarnos con confianza. Pero implica una fortaleza interior gigante. Confiar es arriesgar. Se trata de confiar y esperar que el resultado sea satisfactorio para todos y no solo para unos pocos. Es creer que sin el otro, por muy distinto que sea, no se puede construir una sociedad fraterna.

Pedro Pablo Achondo SSCC, Rio Bueno
Javier Cardenas SSCC, La Unión
Juan Fuenzalida SJ, Tirua
Carlos Bresciani SJ, Tirua
David Soto SJ, Tirua
Oscar Gutierrez, Alto Biobio
Jaime Riquelme, Alto Biobio
Fernando Díaz svd, JUPIC Araucanía
Hernan Llancaleo, Coordinador Pastoral Mapuche Concepción
Palmira Alcamán, CC de Vedruna, Padre Las Casas

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