La “apagá de tele”

gritoA J le gustaba tomar, a veces un poco más de la cuenta. De hecho, varias veces se le “apagaba la tele” y luego no sabía lo que había hecho; y cuando despertaba más tarde tenía como chispazos de memoria. El día en que iba a celebrar su cumpleaños número 30 se juntó con algunos amigos y fueron pasando las botellas. La hora también. Mal que mal era una fiesta, su fiesta. J no recuerda mucho; solo sabe que al día siguiente cuando despertó estaba en la cárcel. Habían pasado cerca de 8 horas en una especie de blackout de su vida. Le venían los chispazos de él con un cuchillo y la sangre de su amigo en las manos. Nunca había hecho algo así, nunca. No entendía cómo ni qué había sucedido. En la desesperación trató de arrancar, tal vez de él mismo y de lo que era capaz con varias botellas encima. Se recuerda corriendo, se ve sentado respondiendo preguntas desorientado, se ve en la noche, en la madrugada, encerrado. Hoy cumple su condena en prisión. Atrás quedaron los trabajos, los estudios, los amigos, la familia. Solo unos pocos, esos fieles que permanecen hasta el final y a pesar de todo. Solo ellos lo visitan y siguen creyendo en él.

television_rota-1Faltan varios años para que J vuelva a ver a su hijo y vuelva a vivir una vida en la que pueda correr por los pastos, tomarse un bus, salir de paseo, escuchar la música que le gusta, leerse un libro lejos de todo. Faltan años que entre esas paredes a veces son segundos y otras son siglos. Años para que escoja lo que desea comer, donde dormir; siglos para que vuelva a nadar en el lago y segundos para que Dios lo abrace con fuerza antes de despertar en esa fría celda sin amigos.
Lo imagino a veces cerrando los ojos para ver si todo esto no es una pesadilla u otra apagada de tele.

lagoprision

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Charlotte I

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Charlotte Delbo fue subida a un tren el día 24 de enero de 1945. Un tren imaginario.
Junto con ella iban 230 mujeres, de las cuales sobrevivieron 49.
Algunas incluso murieron aun en Auschwitz luego de la liberación.
A Charlotte la instalaron en la barraca 26, desde allí podía ver con terror la barraca 25 que todas sabían era la antesala de la cámara de gas.
SAMSUNG CAMERA PICTURESUna vez de regreso a Francia y con una maestría inusitada -sin ser una mujer de letras- Charlotte escribió lo que allí vivió, escuchó, percibió, sufrió.
Sus textos pertenecen a otro universo, al de las flores y los gestos.
SAMSUNG CAMERA PICTURESSin silenciar el horror en su faceta mas repugnante -como cuando narra como el perro de la Capo muerde el cuello de una camarada frente a todos, dejándola allí en el suelo de hielo frío, muerta- Charlotte es capaz de transportarnos a la tierra de la humanidad, del humano que ama y se deshace en compasión. Nos lleva a un océano cielo de aguas apaciguadas con lo sencillo, lo cotidiano; donde la belleza del día a día grita su verdad, su existencia, su “mírame de frente para que sonrías desde el corazón”.
SAMSUNG CAMERA PICTURESEn Charlotte la esperanza se llama “otro”, “compañera”, “amiga”. La presencia de un alguien a su lado le permitía creer. Creer que algún día la pesadilla terminaría. Sin jamás decir Dios, sin jamás referirse a un Otro desconocido -o conocido-, Charlotte lo refleja, lo llama sin nombre, lo narra sin contarlo.
SAMSUNG CAMERA PICTURES“Cuando vi eso que vi
sufrir
como vi sufrir
morir
como vi morir
supe que nada
nada era demasiado en esta lucha”

charlotte2

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