#NiUnaMenos

14717528_777643319043156_5641890188444565504_nQué linda eres
Antes y aún más
Después
Violada por tu padre desaparecido
Acompañabas a tu madre a tomar
Alcoholizada de niña
Conociste el sexo temprano
En la calle
Drogada
Aprendiste el arte de robar
Mucho
Te cortaste los brazos
Heridos llagados
Que algún futuro tatuaje intentaría
Ocultar
No sabes multiplicar y con dificultad
Leer el lenguaje de los relojes
Sumas restas lees un poco
Casi nunca
Estabas loca y te quitaron a tu
Hijo
Uno de quién sabe cuantos
Raquel estás viva
Sonríes con la sabiduría de una anciana
Mascullada por la vida injusta
Raquel víctima
Raquel tierna
¿Qué te ha hecho la vida joven mujer?
¿Qué te hará la vida cuando camines
Nuevamente por las calles sucias
De la ciudad que te asesinó hace tanto?
Linda por todo
Un verso en memoria de una vida extirpada
Un nombre de verdad
Un rostro real
Una mujer viva y
Presa.

(Anastasia, 2016, p. 135-136)

Dibujos: Jessen @protean1919

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La “apagá de tele”

gritoA J le gustaba tomar, a veces un poco más de la cuenta. De hecho, varias veces se le “apagaba la tele” y luego no sabía lo que había hecho; y cuando despertaba más tarde tenía como chispazos de memoria. El día en que iba a celebrar su cumpleaños número 30 se juntó con algunos amigos y fueron pasando las botellas. La hora también. Mal que mal era una fiesta, su fiesta. J no recuerda mucho; solo sabe que al día siguiente cuando despertó estaba en la cárcel. Habían pasado cerca de 8 horas en una especie de blackout de su vida. Le venían los chispazos de él con un cuchillo y la sangre de su amigo en las manos. Nunca había hecho algo así, nunca. No entendía cómo ni qué había sucedido. En la desesperación trató de arrancar, tal vez de él mismo y de lo que era capaz con varias botellas encima. Se recuerda corriendo, se ve sentado respondiendo preguntas desorientado, se ve en la noche, en la madrugada, encerrado. Hoy cumple su condena en prisión. Atrás quedaron los trabajos, los estudios, los amigos, la familia. Solo unos pocos, esos fieles que permanecen hasta el final y a pesar de todo. Solo ellos lo visitan y siguen creyendo en él.

television_rota-1Faltan varios años para que J vuelva a ver a su hijo y vuelva a vivir una vida en la que pueda correr por los pastos, tomarse un bus, salir de paseo, escuchar la música que le gusta, leerse un libro lejos de todo. Faltan años que entre esas paredes a veces son segundos y otras son siglos. Años para que escoja lo que desea comer, donde dormir; siglos para que vuelva a nadar en el lago y segundos para que Dios lo abrace con fuerza antes de despertar en esa fría celda sin amigos.
Lo imagino a veces cerrando los ojos para ver si todo esto no es una pesadilla u otra apagada de tele.

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Calendarios

apertura-carcel-715x374Fue breve, casi un instante. Y es que en la cárcel hay que estar despiertos. Nada de distraerse; incluso los visitantes. No fue una visita más, pues nunca lo es. Cada una puede ser el despertar de algo único. Allí, en ese instante vigilante; justo cuando el Paulo me estaba repartiendo las cartas para jugar “calle”; le preguntó –más bien increpó, a don Ale: “¿Oiga, está haciendo un calendario?” Don Ale, quien terminaba un mes completo con letra bonita, trató de disimular. Siendo imposible escapar, confesó su delito: Si.

marAhí supe que en la cárcel no hay calendarios; no hay que hacerlos; mucho menos colgarlos por ahí. Es una ley. De las de verdad. Nada de fechas ni meses. Fuera las semanas y esos días feriados que pueden ser los más terribles. En la cárcel el tiempo del calendario no vale, no existe, no interesa, no importa. Se lucha porque así sea -una lucha más. Aquí cada uno sabe, cada uno lleva la cuenta. Cuenta que es mejor muchas veces ni llevar. En la cárcel los calendarios no cuentan y si uno entra como si fuera a irse en algunos días –u horas; es mejor que no venga.

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