“Por sus frutos los conoceréis…”
Cuando los frutos son medidos en calidad de números, de calificaciones, de puntajes, rankings, colores y posiciones; estamos perdidos. Nos encontramos enmarañados en una estructura perversa, la estructura de la calificación. Veamos: un niño de 9 años que está en 4 básico debe dar una prueba Simce. Es importante que obtenga un buen resultado para no bajar la media del curso, el resultado dirá la posición de ese colegio respecto a otros, aparecerá en un ranking que hablará bien de establecimientos, frente a la sociedad, frente a la opinión pública. El profesor será bien evaluado y por ello les transmitirá a sus alumnos de 9 años lo importantísimo que es realizar una buena prueba. Esto se repite en el otro Simce, en la PSU, en las notas de cada curso, materia, ramo o lo que sea. Se repite en todo. Es una dinámica que nos ha envuelto. Una estructura del primer lugar, de los mejores resultados, y digámoslo bien: académicos. Que no es sinónimo de humanidad. Ni siquiera de conocimiento real, de una vasta cultura, de una riqueza simbólica o sensibilidad artística. No. Seamos primeros en amor, en bondad, en humanidad. Eso no se mide en rankings, ni pruebas, ni PSUs. Eso no se vive con chaquetas rojas ni discursos triunfalistas. No señor. Eso se suda frente al otro que desinstala mi búsqueda por el primer lugar. Eso se vive cuando se da la vida, que supera cualquier calificación.
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Hay algunas personas con gran cultura, un excelente nivel académico, un muy buen vestir y mucho mejor buen pasar y sin embargo, no se vé en ellos sensibilidad.
Hay algunas personas necesitadas de todo, con muy poco para compartir… y lo comparten.
Yo sí creo que hay un ranking para medir la humanidad de cada uno.
La felicidad.
Aunque las personas pasen por los peores momentos de dolor, económicos, familiares, enfermedades, muertes… o varias a la vez, sí la esencia es de buena persona, ellos son felices, aun con un corazón desgarrado, porque siempre lo dieron todo, siempre pensaron en los demás, siempre compartieron hasta un sólo pedazo de pan, porque siempre tuvieron un tiempo para escuchar, un tiempo para rezar, un tiempo para jugar, un tiempo para conversar, un tiempo para llorar, un tiempo para reir, un tiempo para matear, un tiempo para hacer silencio… por, con y para los demás.
Y eso, sin duda dá mucho fruto… siempre se recoge lo que se siembra.
Acá no se trata si sos católico, si crees en Dios(sea cual fuere) si siempre tuviste buenas notas, si vas a Misa los domingos, si sos profesional, si rezas el rosario todos los días… se trata de ser humano, ser buena persona y si sos así, imposible estar suelto de la mano de Jesús.
UN ABRAZO LIBERADOR!
ana
Llevo diez años preparando la PAA y la PSU y es algo que hago bien, me sé as preguntas, los objetivos y la técnica, pero siempre me he aprovechado, como en todas mis clases, me he aprovechado de la oportunidad que tengo de estar con mis alumnos, para reflexionar sobre la vida, sobre nuestra historia, sobre quienes somos y es nuestro país, me he aprovechado en discutir sobre lo que somos y lo que soñamos, me he aprovechado en aprender de ellos, muchas veces, la mayoría de las veces personas más evolucionadas espiritualmente que yo. Lo de las pruebas, los rankings, son solo una muestra evidente y cruel de las desigualdades sociales, no se por qué necesitamos que nos enrostren que nuestra sociedad está mal, si nuestro sistema educacional no es Dios, para transformar las vidas.
La pregunta debe ser ¿Para quién educamos? Para el mercado, para la OCDE y ¿Cuando reflexionamos sobre eso? La respuesta que nos dan es: eso es lo que se nos pide y no debemos cuestionarlo, sino acatarlo, hay que hacerlo.
No hemos puesto el acento en lo que es realmente importante, el discurso es bonito, es ideal y lo decimos políticamente correctos, pero nos hemos vendido al mercado, cuando lo que debiéramos hacer es gritar a los cuatro vientos el mensaje de Jesús y revelarnos al sistema. De todas maneras, yo sigo revelándome y aprovechándome cada hora de clases en amar y crecer, en aprender y educar.
No es sólo que el sistema está mal, es que nosotros también lo estamos si le seguimos.
Abrazos compañero