Decir Latinoamérica es casi como cuando San Agustín intenta definir el tiempo. Todos saben qué es, quién es el latinoamericano, pero al decirlo se nos escapa de las manos. ¿Qué podría decirse entre un chileno de Osorno y un mexicano de Chiapas? ¿Qué tiene que ver un panameño que trabaja como chino y un haitiano soñador? Y ¿qué me dicen de un cineasta brasileiro y un escritor nicaragüense?
Extrañamente resalta a la vista un no sé qué. Que podríamos intentar decir desde los colores, desde las ferias libres, desde el campo lleno de choclos, desde las costumbres, desde la calle de las ciudades que no tuvieron pubertad, desde el discurso, por qué no desde la cocina y sus sabores, desde las tendencias, desde el ritmo –América Latina es ritmo- Podríamos hablar desde el mágico “chuyo” altiplánico o desde la soledad de las playas “ticas” del pacífico. Sí, podríamos hacer todo eso. Y estaríamos hablando de América morena, india, negra, latina y pobre.
Pero elegimos otra categoría, más dolorosa, más olvidada, más profunda, una categoría-raíz: la historia. La historia ensangrentada –como la herida del Cristo- la historia abierta de América hispánica, portuguesa, mapuche y aimara. La historia negra de ciudades de oro construidas a latigazos. Eso es Latinoamérica. La historia-lucha de dioses primero, de ideologías después. En realidad de dioses-ideas y de ideologías-dioses.
Latin Amerikan es una historia. Comenzó siendo un paraíso, tiempo (ignorado) después un paraíso encontrado: la posibilidad de un reino de armonía, el momento de conquistar un mundo “nuevo”. En el paraíso se encontraron cuerpos esbeltos pintados y ropas sucias y malolientes. Se encontró el lujo y la sencillez, el pudor y la inocencia. La historia, que corre y corre, continuó corriendo; entre revueltas y luchas, entre infiernos y martirios, entre criollos y mestizos, libres y esclavos y primermundistas, antes de tiempo, prisioneros de su ceguera.
Así fue construyéndose un algo, ese no sé qué nuevo, novedoso, brillante, original, como el rostro de la Guadalupe. Nuevos pueblos surgieron de la orfandad, de la sangre. Sobre llantos y fuego se construyeron ciudades y villas que hoy son enjambre de turistas y portadas de blogs neoliberales.
Y se produjo una segunda (o tercera, o cuarta, o la que se desee) irrupción. Una irrupción vecina (y su No-Latin Amerikan wei of laif). Y la historia continuó, esta vez con tanques, bombas, aviones lanza cohetes, militares, militares y más militares, de todos los colores y estrellas, de pechos inflados y los ojos rojos –como los navíos que llegaban a tierras morenas equivocadas. Welkom a las dictaduras, cantaba el cielo marchito de aquellos años. Los poetas se armaron y América Latina se reescribió, infantilmente adulta. Más sangre, más olvido, más opresión. Ella fuerte se levantaba, era libre en prisión.
Esa historia inconclusa es esto. Ese no sé qué. Construido en las plazas, entre la corrupción, bajo la bandera negra de lucha y blanca de paz. Mirando al cielo una estrella religiosa, que a veces es roja y le canta a la Sierra, que a veces es amarilla y le canta a Dios.
Historia inconclusa, historia de hermana menor: poco escuchada, abusada. De hija: querida y vigilada. De padre de edipos asesinos. De madre. Madre querida, madre linda, madre y su Latin Amerikan wei of laif.
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gracias chico por tu reflexión, seguro que latinoamerica es más que eso, pero también es eso, sus luchas, sus reivindicaciones, que en nuestro país se adormecen por el bienestar individualista, que podamos seguir construyendo un mundo de justicia y de paz, enamorándonos de esta américa morena (y rubia a veces también) con todos sus sabores, colores y aromas…
QUÉ HERMOSO COMPENDIO DE LATIN AMERICAN WEI OF LAIF… TAN COMPLETO…
ME GUSTA QUEDARME CON LA IDEA DE UNA AMÉRICA QUE SIGUE RESISTIENDO CON SUS PUEBLOS ORIGINARIOS, AUNQUE SUS GOBIERNOS SE EMPECINEN EN IGNORARLOS… CON UNA AMÉRICA QUÉ SE DISTINGUE POR SUS COLORES, FERIAS, OFICIOS Y RITMOS… AUNQUE NOS SIGAN CATALOGANDO COMO SUDACAS… UNA AMÉRICA QUE LUCHA POR LA EXCLSIÓN SOCIAL, AUNQUE LA RIQUEZA ESTÉ TAN MAL REPARTIDA… UNA AMÉRICA QUÉ SE LEVANTÓ ANTE LAS DICTADURAS, AUNQUE LOS FANTASMAS(Y NO TANTO) SIGAN ESTANDO… UNA AMÉRICA QUE LUCHA POR SEGUIR SIENDO POBRE, PUDOROSA E INOCENTE, AUNQUE LA QTAPEN LA RIQUEZA, EL ODIO, LUCHAS IRRACIONALES Y LA CORRUPCIÓN… ENSANGRENTADA Y A LA VEZ CURADA, AUNQUE SIGAN APLASTANDO ESA HERIDA… AMÉRICA… INDIA, NEGRA, MAPUCHE, LATINA Y POBRE… GENIAL.
SUEÑO CON QUE LOS AMERICANOS NOS LLAMEMOS HERMANOS DE VERDAD, QUE SE OLVIDEN VIEJOS ODIOS, QUE NO HAYA RENCORES… OTRA AMÉRICA ES POSIBLE!
PEUCALLAL PEÑI PEPA!
UN ABRAZO AMERIKAN!
Pedro P gracias por compartir tus ideas y sentimientos en estos días , de tanto abuso o utilización del término “patriota” o “chileno”, realmente cuesta entender como tanto orgullo sin destacar los verdaderos origenes y riquezas de nuestro país…
Siento que antes que todo habría sido un momento histórico importante para intentar reparar, aunque sea “un poco”, el daño que se le ha hecho, digo “un poco”, por que imposible repapar tanto abuso y daño a nuestros pueblos originarios de este territorio chileno y toda America.
Ojalá que podamos ser constructores y testigos de un mundo más justo, libre y lleno de Paz “para todos”… especialmente en estos días para el pueblo Mapuche.